Me encanta la gente depresiva porque siempre sacan lo mejor de sí, en cambio detesto los romanticones de corazón porque para ellos lo mismo da Amanda Miguel o Franco de Vita: pecan de optimistas y no saben que hay un mundo real que huele a patas alla afuera.
Aqui Nacho Vegas con una joya de la poesía musical.
Y me adentré en una ardiente oscuridad.
Y al avanzar, había tanta gente
que no pude ver nada más.
Y ahora alcanzo a comprender
la tristeza de saber
que hay más estrellas en el firmamento
y verlas pasar,
pasar como el viento.
Como el viento...
Pero qué bien le sienta a la novia
su vestido beige.
Si se debe creer una princesa en él.
Como si fuera un error
siempre encuentro a mi alrededor
cosas que amenazan al final del día
con volver,
volver como el viento.
Como el viento...
Y dicen que el buen Miguel
es ahora feliz en su nueva familia.
Yo preguntaré: -Feliz, ¿con respecto a qué?-
Sé que puedo encontrar paz y armonía,
pero no será en esta vida.
No en esta vida.
Reescribiendo mi papel
oí la voz de una mujer diciéndome:
-No puedes seguir siempre siendo
sólo viento-.
Ser sólo viento,
sólo viento...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario